Cómo trabajamos

Para nosotros resulta de vital importancia la asociación de diferentes cultivos, la diversidad de flora y fauna autóctona que equilibra y reactiva la vida en el suelo, reforzando así la resistencia natural de las plantas.

Esta vegetación natural espontánea desempeña un papel importante como bioindicador, en ella germinan todo tipo de flores, insectos y lombrices viajeras que acaban haciendo un “microarado” minucioso y nada agresivo, a la vez que van aportando estructura al suelo, nos ayudan a retener la humedad y protegen a la tierra de la erosión y del sol.

Ayudamos a la viña con los preparados biodinámicos, el preparado de María Thun e infusiones de plantas medicinales. No le aplicamos ni cobre ni azufre.

Nuestra viña crece libre sin deshojar ni despuntar.

Utilizamos la música como portadora de vibración y energía sutil, tanto en el campo como en la bodega.

El abono es natural: procede de los restos de poda que trituramos e incorporamos, o de la siega de la hierba que crece en el suelo y del compost de las cabras del vecino Ramón.

El calendario lunar rige nuestras labores en el campo y en la bodega. Tenemos fe en las fuerzas de la luna asociadas con la tierra, el agua, la luz y el calor para activar a su vez los órganos de la planta: raíz, hoja, flor y fruto.

NUESTRA FINCA

La finca se encuentra en una latitud de 40 grados con respecto al Ecuador, y a una altitud de 492 metros en la comarca de Santa Olalla.

Se trata de un viñedo con fuerte contenido arcilloso, de clima mediterráneo con temperaturas muy extremas de estepa interior y escasa lluvias (368 mm). Se localiza dentro de una finca de 13,5 hectáreas, de las cuales 9,5 son de la variedad graciano y 3 hectáreas de tempranillo.

En la viña descubrimos agua de manera espontánea gracias a un zahorí y desde nuestros inicios hemos respetado su ecosistema y biodiversidad. Por eso, compartimos terreno con un olivar de la variedad cornicabra.

Dejamos que la Naturaleza haga su trabajo, buscando la máxima sencillez y la mínima intervención para no distorsionar la relación de la viña con su entorno. 

Dejamos que la Naturaleza haga su trabajo, que el lugar exprese su alma con nuestra mínima intervención y máxima dedicación